Este libro propone un divertido juego de buscar y contar a través de un viaje por las obras de arte del pintor naíf Noé León. Lectores de cualquier edad podrán descubrir inesperados detalles, personajes y situaciones dentro del particular mundo que recrea este extraordinario pintor colombiano.
A partir de 4 años Arte, Observación, Juego
Obras de Noé León Ilustraciones: María Francisca Mayobre ISBN: 9788494573620 Formato: 27 x 23 cm Número de páginas: 40 Encuadernación: Tapa dura Editorial: Ediciones Ekaré
¿Cuántas piñas anaranjadas hay en un puesto del Mercado de Barranquilla? ¿Cuántos tigres amarillos están en medio de la selva? ¿Cuántas astillas marrones dejaron los leñadores en la ribera? A través de las pinturas de Noé León, niños y niñas podrán jugar con colores y números mientras descubren personas, plantas y cosas en un particular viaje por el mundo de este extraordinario pintor colombiano. Los cuadros de León están llenos de paisajes, personajes, animales y fantasías inspiradas en los pueblos de la costa de Colombia. En ellos, el colorido, la simplicidad de la forma, así como los personajes estáticos y rígidos, contrastan con el dinamismo de la flora y la fauna, que atraen la mirada del espectador. Los tigres y las tigresas pariendo, los monos comiendo y los pájaros volando son figuras que se repiten en sus pinturas.
María Francisca Mayobre nació en Caracas. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela. Durante varios años se dedicó al cine y al teatro. Desempeñó varios cargos en el área de la gerencia cultural con proyectos de teatro, música, artes plásticas y edición. Fue Directora Editorial de Ekaré entre el año 2000 y el 2018. Adora la luz y la naturaleza de su ciudad natal que hace que la alegría entre sin permiso.
Noé León nació en 1907 en Ocaña, Colombia. No quiso ser zapatero como su padre, así que fue garitero, pintor de brocha gorda, chófer y policía, hasta que se dio cuenta de que podía vivir de pintar. Comenzó vendiendo de puerta en puerta sus retratos de presidentes colombianos, paisajes del río y escenas de cacería. Con el tiempo, llegó a conocer al pintor francés Henri Rosseau, pionero del estilo naíf, que ejercería una gran influencia sobre su trabajo. Murió casi sin vista en 1978 en Barranquilla, rodeado por su esposa Rosita Castillo y sus animales domésticos, que tanto amó: ocho perros propios y alguno que otro callejero, varios gatos y montones de loros.