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Idéntico a mi verso

Armando Uribe - Pedro Uribe
$ 15.500

Desde tempranos poemas hasta su poesía más madura, reflexiva y desgarradora. Esta es una delicada selección de la vasta obra literaria de Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura y uno de los más prolíficos escritores chilenos. Los poemas están acompañados de las expresivas ilustraciones de su hijo, Pedro Uribe. Una antología pensada especialmente para jóvenes lectores.

A partir de 12 años
Poesía, Ilustración, Jóvenes lectores

Texto: Armando Uribe Arce
Ilustraciones: Pedro Uribe Echeverría
Selección: Verónica Uribe
ISBN: 9789568868956
Formato: 15,5 x 22 cm
Número de páginas: 160
Encuadernación: Rústica con solapas
Editorial: Ediciones Ekaré

Una delicada selección, que abarca más de 60 poemas de diversas épocas y registros, reúne Idéntico a mi verso, una antología que pone al alcance del lector joven la vasta obra de Armando Uribe (1933-2020), Premio Nacional de Literatura y uno de los más prolíficos escritores chilenos. Los poemas están acompañados de las expresivas ilustraciones de su hijo Pedro Uribe Echeverría.
“La selección se realizó pensando en las cuestiones que visita reiteradamente Armando en su poesía: el amor, la muerte, la rabia, la desesperación y también la búsqueda afanosa de sí mismo. Son todas inquietudes que comparten y sufren los jóvenes. Esta antología les ofrece palabras para expresarlas”, explica la editora, Verónica Uribe.
El poeta, que murió en enero de 2020, alcanzó a revisar y aprobar la selección, e incluso escribió unas palabras, de su puño y letra, para sus futuros lectores: “Como una carta a joven lector no sé qué decirle sino que me da no sé qué que usted me esté leyendo y que el que escribe no sea más que yo sin más genio que el mal genio
que me da escribir lo anterior”.

· Medalla Colibrí 2021 - Categoría Poesía Juvenil
· Los Mejores del Banco del Libro 2021 - Categoría Juvenil (originales)

Armando Uribe Arce nació en Santiago de Chile en 1933. Desde muy niño quedó atrapado en las palabras y a los 14 años ya escribía poesía. Transeúnte pálido fue su primer libro publicado en 1954 en Ediciones del Joven Laurel, dirigida por Roque Esteban Scarpa.
A los 15 años se enamoró de Cecilia Echeverría cuando vio su fotografía publicada en la revista Zig Zag. Desde entonces la buscó afanosamente y no cejó en su empeño por encontrarla y enamorarla. Se casaron en 1957 y tuvieron cinco hijos.
Armando Uribe estudió Derecho y se especializó en Derecho Minero, como su padre. Fue profesor de la Universidad de Chile y también de La Sorbonne. Fue ministro consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores y tuvo cargos en Estados Unidos y China. En Beijing lo sorprendió el golpe de Estado y tuvo que salir a Francia donde vivió largos años de exilio junto a su familia.
De regreso en Chile publicó más de treinta libros de poesía, y su voz fue reconocida como una de las más fuertes y originales de la literatura contemporánea. En 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura. Nunca fue complaciente con su propia poesía, aunque siempre recibió elogiosas críticas. Prefería decir que escribía “versos”. Y alguna vez anotó: “¿Por qué se escriben versos? Es casi imposible saberlo. Yo diría que para fregar la pita”.
Alto, delgado, siempre elegante, severo pero no seriote, gran lector, estuvo siempre rodeado de libros, rumas que subían hasta los techos de su departamento frente al Parque Forestal. Allí vivió enclaustrado los últimos quince años y allí lo visitaban jóvenes amigos y poetas entusiasmados por su mirada lúcida y su palabra certera.
Murió en su casa el 22 de enero de 2020 acompañado de su familia.
Pedro Uribe Echeverría nació en Santiago de Chile, pero ha vivido la mayor parte de su vida en París. Graduado de La Sorbonne en Literatura Inglesa y diplomado en Historia, ha dedicado muchas horas a la lectura, en especial a la literatura francesa, inglesa, rusa y alemana del siglo XIX.
De niño dibujó y pintó cuantiosamente, pero cerca de los diez años dejó de lado su claro interés por el dibujo. Sin razón aparente, treinta años después retomó los lápices de manera compulsiva y se volcó a dibujar. Guarda más de seis mil imágenes, que en sus propias palabras describe como: “Unas mejores que otras, pero algunas definitivamente malas”.
Esta pulsión urgente por trazar líneas sigue hoy el mismo sin propósito que tenía cuando dibujaba de niño, por placer, por pasar el rato, para pensar en algo. Y esta necesidad se presenta sin previo aviso: viendo una película de cine negro, toma el lápiz y con un ojo en la pantalla y otro en el papel va trazando líneas de manera
automática, semi inconsciente.
Aficionado a la música, en especial al swing y al jazz de los años treinta y cuarenta, Pedro toca la guitarra y afirma no interesarle lo actual o contemporáneo, una posición ante la vida que describe como común y hasta contemporánea.

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